29 de octubre de 2010

Querido innombrable:

Solo me queda el apego.
No siento odio, es técnicamente imposible que sienta eso después de recordar cada momento vivido.
Aquella llama, la llama de nuestro amor arde cada vez con menos fuego. Poco a poco se apaga.
Supongo que, me queda el deleite de verte a un metro de distancia, de saludarte y que apartes la cara...
Repugnancia es lo que siento cuando veo nuestra desdichada situación mientras mi mente vaga a la pasión con la que me besabas y sentía tus labios.
Cuídate mucho.

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